Cuando la musica te encuentra.

Resulta ser que en el descanso de las escaleras de la estación, se encontraban tres jóvenes estudiantes, que con singular alegría y dedicación, interpretaban algunas piezas de música clásica y contemporánea para el disfrute temporal de todos los que circulábamos en la estación en ese momento, tres jóvenes que a cambio de una moneda (o de la indiferencia del transeúnte) se afanaban en reproducir las melodías que traían preparadas en sus fotocopias, en sus partituras, en sus hojas arrugadas y gastadas de tanto pasarlas, sacarlas, leerlas, guardarlas, vivirlas…

 

-Mira!! Están tocando!! Le comento un niño de no más de 5 años a su mamá, mismos que se unieron a los pocos que nos habíamos puesto una pausa en nuestra vida diaria para llenar nuestro corazón y nuestros oídos con un poco de música, de armonía, de alegría y paz. Y así, a cada melodía se añadía a esta pequeña audiencia uno o dos nuevos integrantes, estudiantes, trabajadores, varios niños, un chico de la calle, los cuales convertimos los escalones del metro en improvisada grada para disfrutar de la interpretación que estos chicos nos ofrecían, que estos chicos nos regalaban.

 

No sé qué fue lo que más me  impresiono, si el que los niños se quedaran maravillados por la música, no sabiendo si acercase o sentarse o bailar o reír, si fueron los clásicos curiosos se quedaran más de 5 o 6 melodías en lugar de escuchar una y seguir con su acelerada vida, si fue la tranquilidad que se leía en la cara de los jóvenes intérpretes, o la cara de sorpresa de ese joven que se notaba que no conocía ese tipo de música y que se quedo embelesado con el sonido de los violines, y que durante más de 15 minutos estuvo sentado, admirando los sonidos, empapándose de acordes y grabando en su mente ese momento.

 

Lo que sí sé, es que esos pocos minutos en que me senté a escuchar esas notas, fueron suficientes para mejorar mi humor, para poner en mi rostro una sonrisa, y sobre todo, para recobrar mi fe en la gente, la cual aprovecho un momento de descanso para preguntar si vendían algún disco, o si daban clases particulares, o donde tocaban normalmente estos jóvenes.

 

Y dar una moneda a cambio de cargar las pilas y los ánimos, bueno, pues lo siento regalado!!!

 

(La foto la encuentran en el día 273 de mi proyecto 365)

 

Ariel Shinigami

 

Septiembre 28, 2012.

© 2016 Ariel Sanchez. All Rights Reserved - Todos los derechos Reservados. Designed By David Alvarez

Please publish modules in offcanvas position.